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Bibliotecas sin fronteras

A parte de contar cuentos, a los Vivim del Cuentu también nos gusta cruzar fronteras y extender la magia de los cuentos alrededor del mundo. Es por eso que llevamos a cabo el Proyecto Bibliotecas Sin Fronteras, con tal de fomentar la creación de bibliotecas en países de habla hispana. ¡Y ya hemos viajado a tres países diferentes!

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Todo empezó el año 2006 en el Hogar Virgen de la Esperanza de El Alto, Bolivia, donde dos de nuestros cuentistas, Oriol y Noe, llegaron cargados con muchos y muchos libros, y con muchas ganas de montar una biblioteca. Gracias a la campaña “Un libro, un euro” y a la participación de mucha gente consiguieron hacer llegar a ese lugar un buen cargamento de libros infantiles en castellano para que los niños y niñas pudieran disfrutarlos. Allí montaron una biblioteca que hoy en día tiene un gran éxito y está llena a todas horas.

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Dos años más tarde, el 2008, y en vistas de la gran aportación que supuso ese proyecto, decidimos continuar con una nueva iniciativa. Hicimos una campaña de sensibilización y una recogida de libros que nos permitió llevar cerca de 8000 libros a Estelí, Nicaragua. En esa ocasión fue para la Fundación Cristal, la entidad que acogió la nueva biblioteca infantil para niños y niñas de 0 a 12 años, que también incluía algún rinconcito para los maestros con material pedagógico. De esta manera nos sumábamos a la tarea educativa que la Fundación realiza ya des de hace años. Pero tantos libros no cabían en aquella modesta biblioteca de manera que pudimos repartir libros por otros rincones de Nicaragua, como la “Biblioteca Yo puedo leer” de Granada.

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La última aventura la vivimos en Cerro Chato, un pequeño pueblo de Uruguay, donde aprendimos qué es la implicación de una comunidad con un proyecto local. Fue en agosto de 2010. Gracias a la colaboración de un gran número de personas de aquí y de allí, se crearon redes de gente que creía en lo que hacía, que ponía ganas y que dedicaba su tiempo con tal de que la biblioteca fuera una realidad. En esta ocasión, a parte de pintar los estantes y adecuar el espacio de la biblioteca, organizamos talleres formativos para adultos y jóvenes para que pudieran hacerse cargo de la dinamización de la biblioteca. El trabajo arduo de ese año dio como recompensa una biblioteca viva, dinámica y abierta. Al cabo de un mes la biblioteca contaba ya con 900 usuarios que disfrutaban de los libros y las actividades. Si después de lo que os hemos explicado os apetece pasearos por ahí haced clic aquí.